noviembre 22, 2008

En situaciones estables, de crisis y de bonanza

¡Maneje un presupuesto personal!

Para empresas y personas una regla para el buen manejo del dinero siempre y cuando uno se mantengan objetivos claros y que aspiran a mantener un progreso constante es realizar de forma racional la relación que existe entre ingresos y sus gastos, algo que funciona en todo tipo de situaciones económicas, desde los momentos de estabilidad hasta los de expansión y crisis. Y es que, igual que las empresas, las personas también deben estar preparadas para enfrentar estos momentos.

Un presupuesto personal es un plan que nos permite organizar y controlar adecuadamente los gastos frente a nuestros ingresos probables, de manera que al compararnos permitan mostrar nuestra capacidad de ahorro.

En caso de que nuestros ingresos sean mayores que nuestros gastos tendremos la posibilidad de programar futuros desembolsos, ya sea para salir de vacaciones, tomar un curso de perfeccionamiento, comprar un auto o dar la inicial para una casa.

En el caso de que los ingresos sean menores a los gastos, nos permitirá buscar con tiempo la fuente de recursos menos onerosa para cubrir esta necesidad y organizar un mejor control del gastos futuros, con lo cual se evitarían gastos innecesarios.

Detalle todos su gastos

conozca en qué y para qué gastamos nuestro dinero. Por ello es mejor llevar la cuenta de dichos gastos al detalle y durante un tiempo determinado, ya que esto permitirá realizar un mejor control de los gastos futuros, con el cual se evitarán gastos innecesarios.

Por ejemplo ofertas en supermercados innecesarias que aumenta el gasto y no constituye necesidad restando posibilidades de quizás el viaje soñado.

Diferenciar bien las salidas de dinero es decir las fijas que realizan en forma periódica, agua luz, alquiler, et, las esporádicas (ir la cine) imprevistos (reparar la suspensión del coche).

Diseñe su método de control del gasto a mediano y largo plazo. Para ello nos convendrá realizar un permanente análisis de ingresos y gastos ahora bien, no nos desesperemos si luego de algunas pocas semanas de llevar la contabilidad personal no se producen los resultados esperados, ya que hoy debemos tener la capacidad de ser flexibles y de cambiar en el momento oportuno, de estar dispuestos a gastar tan solo lo necesario y hacer ajustes a los gastos.

En un momento estable

Cuando la economía crece ligeramente por encima de la expansión poblacional la inflación se mantiene baja, las ventas al exterior del país van en aumento, las reservas internacionales se incrementan y el gasto público es reducido, uno sabe que hay estabilidad económica en el país.

Dicho esto, nos pondremos en lugar de Pacho, un trabajador progresista promedio de Colombia con dos hijos en edad escolar y según estadísticas gana 1300 dólares mensuales en forma habitual para cubrir sus responsabilidades familiares.

En esta época estable la empresa tiende a cumplir con entrega de utilidades a trabajadores y dividendos a sus accionistas, mientras que el estado mantiene cierta prudencia en el tema de los impuestos. En estas circunstancias los gastos se mantendrán bajo una racionalidad casi automática, ya que habrá un gran abanico de posibilidades para elegir en casi la mayoría de los rubros que forman la estructura de gasto familiar. Esto aunque parezca increíble, le permitirá un ahorro anual de US$ 5850.00.

Con lo cual podrá planificar mejor la educación de sus hijos, la compra de una vivienda, la renovación de su auto o el viaje soñado.


En situación económica de crisis


Pero de pronto nos podríamos ver envueltos en una situación económica de crisis, con las consiguientes cifras macroeconómicas en rojo. En estas circunstancias, Pepe deberá capear los temporales propios de estas etapas, como la conservación de su puesto de trabajo, e incluso tendrá que soportar el recorte de algunos de sus beneficios. En estas circunstancias, las empresas ya no distribuyen utilidades y tratan por todos los medios de reducir sus costos.

Ante este panorama, toda persona que actúe de forma racional deberá recortar gastos poco urgentes (como las diversiones, el vestuario, los viajes y la comodidad del cable) y, de ser necesario, modificar algunos estilos de vida (cambiar de casa o cambiar de colegio a los hijos) antes de que sea demasiado tarde, ya que inicialmente algunos individuos preferirán mantener el mismo nivel de vida a costa de consumir sus ahorros o, lo que es peor, por cuenta de préstamos de consumo.

Esta última situación es sumamente peligrosa ya que uno puede terminar quebrado y sin capacidad de pago, con el descrédito que ello conlleva tanto en el ámbito familiar como en el entorno social, por lo que se tendría que iniciar una serie de renegociaciones para reponer su deteriorado patrimonio, algo que podría tomarle años, dependiendo de que tan hondo haya caído.


En bonanza económica


El mejor escenario, claro está, es el de crecimiento económico, como el que acabamos de pasar en los últimos cuatro años. En esta época, hay constante movilidad de recursos humanos en busca de la eficiencia laboral y los salarios tienden a mejorar.

Y, aunque para usted parezca innecesario mantener una racionalidad en el gasto en tiempos de bonanza (es más, muchos se endeudan creyendo que la bonanza será eterna), resulta ser la situación más conveniente para tener un adecuado tratamiento de sus gastos, pues será el momento que le permitirá una mejor capitalización de su economía personal y familiar.

Por ello, es necesario no convertir sus gastos eventuales en permanentes, como comprar todos los meses un perfume ideal en vez de que sea algo ocasional. Procure mantener sus hábitos de consumo controlados y aprovechar las máximas oportunidades de acumulación de su dinero.

Así, una persona como Pacho, en tales circunstancias, estará en la capacidad de atesorar unos ¡US$10,000 anuales!, con los que podrá emprender alguna actividad que le genere nuevos ingresos en el largo plazo.


Recomendaciones


Algunos consejos para que funcione

  • Use una hoja de papel o una electrónica para llevar las cuentas.
  • Recuerde que las estimaciones son corregibles y se perfeccionan.
  • Programe y registre todos sus gastos separando los que estimó y los que gastó.
  • El presupuesto es una guía, no un mandato. Si tiene la oportunidad de una buena inversión, no la deje pasar.
  • Páguese: tome parte de sus ingresos para ahorrarlos o gastarlos, tras pagar sus compromisos habituales.
  • Acuérdese de que un presupuesto llega a su fin cuando está por elaborar el siguiente, ya que en cada período de su vida tendrá que decidir qué hacer con su dinero.

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